Me caga que no me dejen tirar hueva

Borrador de la estrategia parar tirar hueva en el verano mexicano...

Desde el comienzo de los tiempos, el ser humano ha tratado de salir adelante, adaptarse al medio, competir por mejores recursos, sobresalir, trascender, y afortunadamente, TIRAR HUEVA.

Tirar hueva es un arte, es una busqueda constante de ese momento, largo o corto, donde encontramos nuestro “yo” interno. Nuestro verdadero ser, nuestra esencia, nuestro Al Bundy imaginario, vive, se regocija, renace, se reproduce, crece, ya dije vive? ah si… … todo eso que dije vive en nuestra capacidad de tirar hueva.

Es un arte, tirar hueva es como el oficio de relojero, toma tiempo, dedicación y atención al detalle el aprender a tirar la hueva como un jefe.

Una vez que aprendes a tirar hueva como los grandes exponentes (diputados plurinominales, veladores, los que rentan las palapas en las playas mexicanas) habrá una consecuencia unica, innevitable: la sociedad no te va a dejar tirar hueva.

Y me caga caon, no, no me detengas, me caga que no me dejen tirar hueva. Por favor entiendan el nivel de frustración y desesperación que tengo con solo recordar momentos en los que he tirado hueva como campeón y llegan y me la engordan! Les quiero recordar que esto solo sucede cuando tiras hueva premeditadamente. Que quiero decir con esto? Cuando planeas, organizas, diseñas la estrategia de como vas  a tirar hueva. Porque cuando la hueva sucede de manera circunstancial disfrutas el tiempo que esa circunstancia dure (chingon), pero cuando la planeas, tu mente se programa para tirar hueva desde 30 minutos hasta 40 días.

Sucede en todas partes, un lugar donde no puedo tirar hueva es en casa de mis padres, siempre hay gente ahí, siempre pasa algo, nunca estoy solo, siempre suena el telefono, y siempre, TODO mundo quiere saber que estan haciendo los demás. Un día, subo a mi cuarto, había rentado la pelicula de La Isla, hice mis palomitas, llevaba mi Pepsi bien pinche fria, cierro el cuarto, pongo el aire acondicionado, me acomodo, y ahí me tienen caón, tirando hueva como los grandes. Le entraba a las palomitas con un gozo, disfrutaba mi refresco con una sed que daba flojera, me acomodaba en mi lugar con una apatía que cualquier burocrata hubiera envidiado. Era tal la cadencia con la que mi ser se rendía a la pereza que si hay un Nirvana, jamás lo hubiera alcanzado de la hueva que estaba proyectando.  De pronto, dentro del paroxismo de la inacción hedonista, escucho pasos, escucho mi nombre, pongo pausa al dvd, el “croncho croncho croncho” de las palomitas cesa… Mi puerta se abre, es mi madre “Que estas haciendo???? estas viendo peliculas??? ahhhhh… ES LA DE LAS CLONES????” …

N-o m-e c-h-i-n-g-u-e-s!!!!

Ps. Si, si era la de los clones, no la había visto, todavía no llegaba a esa parte, mi mamá se sentó a ver la pelicula conmigo, se chingó mis palomitas y me reclamó porque la coca no era light.

Ya se que me salí del tema, pero es que si me dió mucha hueva seguirle.

About Perez

Ni soy de esos, ni de aquellos, ni rojo, ni azul ni amarillo, soy como tu, con opiniones, unas con fundamento y otras al ahí nomás, con ideales y terquedades. Y coincides conmigo, Arjona traicionó a la poesia.

This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *